Es muy posible que las personalidades sufran cambios estructurales de raíz, por efectos traumáticos la mayoría de las veces, en mi caso creo que mi ermitaño interior ha estado sofocado por la extrema apertura de vulnerabilidades a la que me he sometido por el infortunado designio del destino que nos escribió una muerte temprana entre nosotros. He tratado de escribir referente a otras cosas, y no siento la verdad ningún interés en hacerme ver como un opinador de oficio o un mediocre filósofo. Lo relevante en esta situación es que escribo en este blog imaginando que en mi ausencia si resultase ser imprevista mis familiares y amigos de cerquita consigan ese refugio donde me quede por muchísimas horas a escribir de manera terapéutica porque descubrí que es un mantra conector de ideas y espiritualidad y cómo hablar del mismo tema no hay con quien pues toca hacerle relevancia en un rincón muy mío.
La madurez de mi personalidad puede que esté vinculada al proceso de adaptarme a estar sin una personas que me mantuvo siempre conectado a la credibilidad del cambio y que podía controlar ese cambio en mi y mi entorno. Me he considerado muy poquito como para sentir alguna conexión con un Dios que ha creado muchas leyes ortodoxas y que socialmente me condenan por buscar la empatía más simple del amor celestial ya que siendo una ley de vida como seres vivos esa debería ser la máxima, el amor propio el amor entre nosotros y el amor a la creación pero es una utopía incierta para una humanidad que avanza sin control sobre la senda que le ha tocado vivir. Cada vez que conozco más acerca de las religiones más me desconecto de la identidad del Dios que me presentaron y le he dado forma al mío. He querido hablarme estos días referente a este tema. Porque los días en que mi hermano estaba recién muerto recibí demasiados mensajes de gente que me decían de forma irresponsable y repetitiva las palabras de aliento desalentadoras “tu hermano está con Dios” “así lo quiso Dios” “ Dios lo mando a buscar antes de que se perdiera más” estás de muchísimas otras que resultan más trilladas, indudable el cariño es recibido porque nada conecta más a los seres vivos racionales que la inexistencia. El dejar de estar, la parábola del tiempo que se acaba con cada respiro y seguimos viviendo muchísimas veces sin aprovechar nada que nos ayude a mejorar como seres humanos.
Mi hermano Antonio, me ayudo demasiado estando vivo fue incontables veces mi brazo derecho para tantas cosas, y aunque insista que un hermano es insustituible y aquí el tiempo me dará la razón. Porque si el tiempo es suficiente, aprenderé un poco más de las enseñanzas que he tomado de mi hermano muerto; es innegable que lo que más me enseñó es que abiertamente debo admitir que solo recuerdo dos abrazos de él, me faltaron 1000 más por lo menos y aunque mis consejos siempre fueron en tono demandante debí de verdad abrirme con él y entregarle mis reclamos de forma piadosa, es posible que me esté condenando de mas con esto, nada cambiará, esa historia llego a su fin, y la esperanza de que nos veamos alguna otra vez transciende a mi modo de ver envolverme en una mitología casi fantasiosa de lo que representamos en este escenario espacio y tiempo que nos tocó compartir porque a ciencia cierta yo considero que hasta este punto he tenido una especie de libertad espiritual que de forma equilibrada no se rige de manera colectiva y llegar hasta aquí me ha costado muchas noches donde la ansiedad de saberme huérfano espiritual me mantuvo en vela porque me tengo que debatir entre un Dios de amor que me condena por refutar teorías que humanamente me cuestan creer y que debo aceptar siendo creación perfecta de un Dios que resulta contradecirse porque nos hace a su imagen y semejanza y cuando nos esforzamos en encontrar respuestas que infringen lo correcto para el colectivo religioso y debemos después de miles de años de evolución tirarnos a las leyes de un libro escrito y manipulado por cuánto sátrapa filosófico espiritual pudo aparecer. Venimos de eras donde inclusive el saber leer era motivo de pena capital si lograbas aprender ese oficio siendo un criado y superabas a tus patronos. No quiero imaginar que las leyes espirituales que deben elevar mi alma provengan de ese escenario, por eso yo me he inventado mi cable directo a Dios y aunque a mi forma de ser le pido disculpas casi siempre otras tantas veces trato de conseguir respuestas que resulten condenatorias en la mayoría de los casos.
Porque es una sensación extraña está de tener dentro de mi las tradiciones del Dios al que todos le veneran, me veo la verdad al igual que todos disfrutando de un paraíso bonito donde pues en algún momento reposará nuestra alma tranquila en el sosiego del amor eterno. Eso muchísimas veces está por encima de una prédica evangelizadora llena de palabras temerosas, está más allá de lo que un sacerdote puede repetir casi hasta dormirnos en un templo con un desgano emocional al transmitir la palabra de Dios en forma tan vacía como lo hacen muchísimos de los pastores eclesiásticos, más que lo que me pueda infúndar un cristiano mediocre que vive su vida excusando sus fallas terrenales con el amparo de un Dios que le va perdonar de forma inmediata al poner su rodilla en tierra. Todos estos argumentos los pongo considerando una sola religión, la cristiana que es la que conozco, el catolicismo es lo único que he medio entendido y aunque he deseado de manera poco efectiva identificarme con cualquier otra cosa y por respeto a mi y mis raíces consenso dentro de mí mismo de forma racional saber que ya con una sola religión que confunda es suficiente, porque resulta que también es un pecado la mezcla de dioses así eso te haga universalmente más humano. Por ejemplo: la serenidad de un taoísta, el amor propio de un budista, la sencillez del zoroastrismo para definir el bien y el mal, la magnitud de entrega de la religión tradicional china, el sentido de libertad de un rastafari, el compromiso social desde el punto individual del judaísmo, son tantas que entender bien una cuesta pero sacar de todas lo evidentemente bueno no debe ser una tarea complicada, Sin profundizar mucho en esto, como hago yo que he creído más en la gente que en otra cosa para dejar mi fé intacta cuando quien me mantenia creyendo en èl que sí podía cambiar se me ha matado de la forma más estupida. Como en su cabeza estaba todo? que me toca estar en sus zapatos pa saberlo nunca pudo controlar ese monstruo interno que lo llevó a ser como era cuando de sus vicios se trataba, por falta de amor? No creo, por falta de apoyo? Por falta de buenos amigos? Por falta de gente que lo quería ver cambiado? Por falta de oportunidades? Nadie tuvo más que él, por falta de suerte? Solo el día de su muerte su extremada buena suerte se quedó dormida.
Y cómo yo no quiero cerrar nunca un capítulo tan importante de mi vida como lo fue mi hermano, debo rendirle honores cada vez que tenga tiempo, han pasado 5 meses. Y espero que cuando pasen 5 años, aún él esté dentro de mi corazón y mis recuerdos con la misma intensidad que ahora, y por si sufrimos de Alzheimer y nos olvidamos dejo estos relatos que son para él por si lo olvido algún día y venir por aquí me ayude a recordarlo y conectar mi agradecimiento con la vida por tener un excelente hermano al que llevaré siempre conmigo.