Y así llegó navidad 2021

Tuvimos muchos años tranquilos, donde el corazón sólo tenía anhelos de cosas que desconocíamos. Donde no entendíamos la magnitud de la palabra tranquilidad y felicidad. Hoy dimos paso a la resignación, al entendimiento de que con un corazón triste se deben pintar sonrisas porque la vida continúa y debemos estar conectados unos con otros para aligerar las cargas y restaurar en armonía lo que representa vivir.

Es innegable que la ausencia de alguien que solo brindó alegrias nos trae una pena enorme, pero la aceptación de un hecho es mucho más importante que la negación y el reclamarnos el infortunio al que nos sometió el destino nos dejara siempre de cara al suelo ese reclamo no tiene compensaciones, lo único que toca es ver con reflexión todo esto y considerar que las etapas están allí, decide en qué punto de alguna etapa debes quedarte, la velocidad en que tú sales de tu estado emocional es una realidad que nadie puede quitarte porque para bien o mal es el único escenario donde tienes un relativo control y aunque suene controvertido muchas veces no se necesita ayuda de nada ni nadie para escalar los niveles de una madurez espiritual que aunque sea muy propio a nivel individual el otro escenario al que nos exhibimos en nuestro día a día y a nuestro al rededor el destino gris está marcado por una incontable cantidad de veces, no somos únicos cuando nos toca estar en la emergencia de un hospital esperando una mala noticia, al día en el mundo eso ocurre a cada segundo y aunque suene egoísta pensar en eso es una realidad que debe estar siempre latente dentro nuestro, las fatalidades ocurren en cualquier momento y debemos estar más preparados para ellas que para lo que imaginemos tradicionalmente bonito.

Ayer por primera vez en muchos años tuve mi cena de navidad solo. Era algo que quería hacer, y tener familia numerosa con hijos de edades muy desiguales trate de respetar las tradiciones navideñas de que mis hijos tengan sus regalos y llenar de alegría navidadeña la casa para darnos esos detalles que cuando sumas el sentido pragmático en realidad no llenan nada, la conciencia de haber arruinado la navidad en mi casa el año pasado al anunciarle a nacho quien en realidad es santa. Natalia está mañana ha hecho una pregunta o más bien un cuestionamiento profundo, “ papá yo creo que tú eres quien compra todo esto y se lo mandas a santa para que lo traiga”. Obviamente no tuve valor de profundiZar esa idea. Pero imagínate que mi hija de 4 años ya se hace ese formulado, hay cosas que no me cuadran y yo pues no voy a negarle su realidad en el momento que ella entienda mejor el asunto pues tendremos esa conversación. Es parte del crecimiento y no por eso voy a castigarme como lo hice este año entregándole a mi hijo un costoso regalo para compensar esa falla a la q yo mismo me culpe.

La estética de esta navidad pues estuvo enfocada en la versión de mi realidad interior. Me siento solo, muchísimas veces trato de coexistir de manera típica a los compromisos y a la naturaleza a priori de esta historia que estamos escribiendo. Una versión de una realidad bastante egoísta porque en el fondo uno siente que ha dejado como de vivir de verdad y solo nos conectamos muchas veces por tradiciones como la que estamos atravesando estos últimos días ya de este marcado año 2021

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