Le llaman refuerzo, la diferencia entre unas y otras han sido el orden, en la primera vacunación recuerdo haber ido en mi carro y demoré más de 5 horas. Hacer cola en carro es bastante difícil, me compadezco de mis familiares y amigos que tardan hasta una semana en venezuela cuidando el puesto en su carro para poner 30 litros de gasolina.
Ese primer proceso de vacunación aunque fue muy bien organizado me hizo analizar la verdad si colocarme la segunda dosis. Mi sorpresa es que al mes por mucha casualidad pase frente al centro de vacunación y me di cuenta que no habían más de 20 carros en la fila, definitivo era el momento. No demore más de dos horas, ya estaba vacunado. Muchísima suerte tuve de que ninguna me generó reacciones graves, algún dolor de cabeza y listo.
Han transcurrido seis meses de ese evento. Y notablemente el sistema nos va a meter a todos en ese saco de la vacunación. Soy fiel creyente que la ciencia puede hacer más milagros que la fe. Y aunque vivo mi día a día con una esposa antivacunas, terminara aceptando que debe ir a vacunarse porque lo único que termino por animarla no fue el avance que ha generado el sistema de vacunación a nivel global, a nivel local un éxito porque aunque los números de contagios resultan ser alarmantes la cantidad de personas en estado crítico es muy bajo considerando esos mismos números antes de que la población no estuviese por encima del 80% con su primera dosis puesta.
Una tercera dosis? Pues si, y la cuarta y la quinta las que exijan deben ser. Porque la verdad que yo no puedo arriesgarme primero a no entrar a los edificios donde debo hacer mi trabajo. Casas donde los clientes exigen ver el carnet de vacunación y están en su derecho de hacerlo. Muchísima gente perdió seres queridos por ese virus y no se puede cuestionar un temor después de haber pasado una tragedia que nadie pidió. Ahora bien. Después de que nos hemos dado cuenta que nos están llevando a que el sistema normalice esto, me pregunto? Sentado en un lujoso centro comercial, en una silla bastante cómoda, con el aire acondicionado a mil, dentro de un local que debe haber quebrado por culpa de la misma pandemia. A esperar mi tercera dosis; negarme a ella? Evaluar cómo fue el proceso de mi primera y mi segunda dosis y estar a dos cuadras de mi casa con todas las comodidades para que acepte la vacuna. Negarme? Me da vergüenza pensar tan siquiera en que existe gente capaz de cuestionarse esto. Prefieren hacerle caso s cuanto charlatan sale a decir algún brebaje mágico para prevenir una vaina que ya va para su tercer año. Vamos s seguir creyendo que esto es mentira? Que es parte de un maquiavélico plan para controlarnos como masas. La verdad que, ser un negscionista de oficio. Esta vez me hace pasar por los hecho científicos que están demostrando que tanto dinero, tanta gente pensando sobre este problema. Sepan qué hacer esto de vacunarse en un mundo ahora globalizado y más ingenuo que antes, porque esa es una realidad. Con tanta información al respecto, desconocer esta realidad hoy nos debería convertir en unos zombies de la sociedad en que vivimos. Y entre un bot y un zombie. Pues prefiero el primero.


Lo más interesante de todo este proceso, es que ya nadie se hace el “covidselfie” ya eso no está en moda.