Una tarea un poco complicada para alguien que tiene una condición asperger un tanto reservada como yo que aunque no sea clínico estoy seguro que en ciertos temas soy “súper asperger”. Admitir eso no cuesta mucho porque me considero un tipo de lo más normal y en exceso corriente.
En este caso el hecho de ir a comprar ropa y zapatos resuelta para mi, ser una acción bastante disfuncional por más que sea un acto gratificante la mayoría de las veces, no se si sea un trauma infantil que arrastro porque cuando retrocedemos el tiempo en donde tener un par nuevo representaba un sacrificio familiar enorme, recuerdo de Niño que mis zapatos se compraban al crédito en zapatería roma y podían pasar 90 días incluso muchos más para tenerlos conmigo y no creo que sea un tema que considere la raíz de nada debo volver al punto conector de este relato.
Esta vez he dado con un par que tenía no miento más de 3 años buscando. Incluso llegue a comunicarme a la fábrica en Colombia para ver si existían en Panamá algún lote donde comprarlos, en vista de tantas negativas me cansé en su momento de buscar y como he aprendido a vivir mi vida un día a la vez, por la lección obligada a la que me sometió sin preguntarme mi adorado cómplice, confieso de la mejor manera que en otros tiempos hubiese comprado 3 pares para guardar dos, porque lo más estoico que a veces logró hacer es eso; no complicarme por una ambigüedad tan básica como la de que vestir o calzar.
Resulta apropiado hoy comentar que esos zapatos en cuestión son tan feos, pero mágicamente comodos, son condenadamente resistentes para el trabajo duro al que son sometidos y pues condicionalmente amables porque baratos como ellos solos, mis zapatos siempre fueron estrenados por mi hermano, aunque él calzaba una talla menos siempre era quien me ablandaba los zapatos porque yo si me considero con problemas a la hora de comprar no tolero la incomodidad de un par nuevo sean del modelo y precio que sean, aunando en ese detalle debo sumar que tampoco aguanto mucho la idea de andar en la calle con unos zapatos inmaculadamente nuevos. Vainas de gente poco normal a veces!.
Mis gustos han sido sencillos y siempre he sometido un criterio humilde de lo que representa la comodidad por encima del precio, estos zapatos hoy encierran todo eso. comprarlos me han dado un nudo emocional difícil porque mi arruga zapatos oficial ya no está, si el guionista permite pues será Nacho quien se encargue de envejecer mis zapatos nuevos para yo estrenarlos.
La vida, es sencilla cuando logramos entender que tenemos que vivirla más por las pisadas que se dan con los zapatos viejos, cuando los comparamos con los nuevos que cuidamos hasta el momento en que ni recordamos que ya dejaron de serlo; así es ese regalo divino de vivir, las pisadas no deben determinar nada si son descalzo o con zapatos nuevos y caros, las pisadas que sean el fiel testigo de ese camino que define lo que eres. Vivir es un regalo maravilloso!
Gracias hermanito él haberte perdido me ha hecho hoy valorar mis viejos zapatos.


Y pues así toca despedir ya esas cosas breves del tiempo que fueron parte común con la historia de mi hermano y las cosas que compartimos en esta corta escena que caminamos juntos.
Que la eternidad de mis memorias se mantenga en un corazón como yo he almacenado tanto de ti, es lo único que pido para decir que valió la pena existir para algunos.