Ansiendad, depresión, locura.

Hace un año, después de un par de meses de estar emocionalmente quebrado. Empecé a escribir la bitácora de mi recuperación.

Lo logre solo, pero acompañado de todo lo que soy. Reme para mi con corriente a favor y el resultado me ayudo a ver de frente mis temores y aprendí de ellos a soltar la ansiedad que se transforma en depresión.

Aquí les voy:.

Supuse tantas cosas que a la hora de vivir ya me parecía que había estado allí, y resultaron aburridas la mitad de las experiencias.

Esa es sin duda una de las desventajas más grandes de sufrir de una ansiedad incurable. De vivir en un hiperrealismo que no decidí tener pero que por más que intento no logro descifrar cómo se termina.

Hoy. Empiezo a escribir de manera reflexiva, analizando a mis adentros y descubriendo que en el fondo he librado mis batallas. De pronto con argumentos no tan emocionalmente estables.

El relato de hoy. Espero sea breve, pero quiero hablarle a mi yo de hace un año. Que no es el mismo de hace dos y mucho menos el de hace 5, pero quiero de verdad darle a ese Ángel una Palmadita en la espalda y decirle “te dije que todo iba a estar bien”

Bueno, el mundo no se compone de buenas a primeras nada se recupera tan rápido dentro de las emociones rotas, se aprende a vivir con eso y aunque los dolores siguen allí. Encarnan dolores corpóreos también son una lucha diaria a la que me he sometido por el esfuerzo de años de trabajos bastante forzados. Y la verdad, nada compone más el espíritu que mantenerse ocupado. A veces no le doy chance de que la depresión le gane la batalla a la ansiedad porque admito que el equilibrio entre pasado y futuro se rompe por un presente súper agitado.

Las cosas por su nombre y la locura aunque no es muchas veces un mal que te aqueja al punto de volverte una isla en tu delirio, tener un toque de ella para encarar la vida resulta terapéutico.

Quienes me conocen un poco saben que mis realidades no son tan difíciles nos hemos encargado de que no sea así. El exterior debe mostrarse con excesiva blandura y con un color pastel típico de una postal bonita. Nadie debe ver los días nublados ni las tormentas que te acompañan. Escribir a resultado difícil, mis musas son dramáticas; muertes inmerecidas, amores prohibidos y tristezas no queridas. Alejan de mi la inspiración cuando todo está bonito a mi al rededor y no soy de escribir agradeciendo ni mostrando alter egos que idealicen realidades de éxito que no le importan a nadie más que a mi.

La extraña mezcla de sabores de la vida. Hoy me esfuerzo por escribirle palabras de aliento a mi yo de hace un año, y resulta tan difícil porque aunque estoy seguro que me he ganado ese detalle, nada es suficiente nunca. Nada complace, a pesar de tener todo lo que puedo desear para estar completo nada me hace sentir que he llegado. Lo he vivido todo y más y me cuesta entender como una vida así puede ser vacía? Y si me está pasando factura el no creer en nada? Y si esa energía cósmica que nos conecta de forma natural necesita un sostén de incredulidad y volverme creyente de algún cuento de esos espirituales que te hacen creer que trasciendes.

Pero voy a tirar el contexto de porque cada vez me alejo de esa posibilidad.

La primera; Las personas más buenas que he conocido son víctimas de una fe y una creencia que los dejo en el limbo depresivo más grande que he conocido. Y no es porque no tengan interés en mejorarse, es que se han encerrado tanto dentro de su cabeza que perdieron como los anhelos de su corazón para

Vivir en la tierra el tiempo que les quede de forma aceptable para los que los rodeamos. Decidieron el abandono físico de su espacio por tener una iluminación espiritual y ese des balance no es a mi forma de ver nada bueno.

La segunda; la mayoría de mis conocidos pierden la esencia de quienes son por una adoración divina que te encapsula en caprichos colectivos de lo correcto y dejas de vivir una vida libre. Mi adorada prima es el mejor ejemplo, mi buen amigo jairo es el otro. Que después de beber las mieles del amor a un Cristo termino por volverse un no se que cosa.

Razones pues la lista puede llegar a mil, y me dan para seguir defendiendo mi única y válida estrategia. Debemos vivir para nosotros, dando gracias a la energía que se encargó de levantarnos, debemos entender que aunque no somos guiados por nada más que lo que creemos a veces no creer en nada te hunde espiritualmente cuando admitimos sentirnos vacíos. (Llámese espíritu esa voz pausada que nos habla solo a nosotros, que pues científicamente tiene algún nombre). Libra tus batallas como si no tuvieses más remedio que salir o salir. Y espera con fe que día a día pasarás de batallas a guerras internas, hasta llegar al punto donde puedes darte de palmadas en tu espalda. Porque lo has logrado.

La vida es complicada, no la ayudemos a jodernos más pensando y sintiendo en exceso.

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