Voy a empezar a escribir esto, con la conclusión del asunto “las cosas, te pongas como te pongas; vienen como vienen. Así qué hay que intentar aprovechar y aprender de cada momento” mi amigo Charly Sinewan
Tener una personalidad complicada, volátil y extrañamente agotadora, me hace ver en retrospectiva que he evolucionado un poco. Ayer y hoy domingo conecté una experiencia de esas que enriquecen el alma. el día 9, viernes use mi tarjeta por última vez en un Restaurant, la manía moderna de no cargar billetes me hizo perderle el rastro a la tarjeta en algún momento del día y se ha perdido. Le hice caso al recorrido de la última transacción de mi banca en línea y me dirijo a ese sitio que fue el último registrado por el banco, toda la lógica del mundo hasta aquí.
El NO fue rotundo, no estaba allí la tarjeta. La di por perdida con resignación me tocaba el cambio y ya. Nos vamos ahora al centro comercial más grande Panamá que nunca ha sido de mi agrado, Belinda lo sabe. La diligencia importante le digo que adelante mientras consigo estacionamiento libre y rodé aproximadamente 500 mts desde la puerta donde ella iba a salir hasta donde conseguí el puesto, aproveche de entrar a una tienda a comprar unas abrazaderas y me llama Belinda que ya iba de salida, me voy corriendo al carro con las cosas que compre y fui a guardar mi tarjeta la que quedaba y con la que acababa de pagar. Me monte en la camioneta, todo bien. Llegó donde Belinda a recoger el mandado y me doy cuenta que me baje sin la cartera. Me devuelvo al asiento y no veo la cartera. Me reviso y nada. Reviso todo el asiento los lados debajo de el, nada. Le hago señas a Belinda que se venga corriendo que tengo que devolverme “que seguro perdí mi cartera al montarme” imagínate mi nivel de estrés (y arrechera) salí a buscar una tarjeta y perdí toda mi cartera.
Nos vamos a la velocidad que permite el centro comercial más grande de centro América. A las 6pm de un sábado, corriendo llegaba más rápido, incluso creo que caminando. Llegue al sitio donde estaba estacionado. Revisamos por todos lados, debajo del carro que estaba en el puesto que hacía 15 minutos había dejado, la jardinera de enfrente y nada. Entre a la tienda, yo sabía que tenía conmigo la cartera en ese momento porque había guardado la tarjeta con la que había pagado, preguntamos a los guardias nada, nos quedamos esperando que llegara el del carro que tomo ese puesto donde estaba y nada. Belinda camino todo lo que pudo, dejando el número a cuanto guardia se conseguía.
Ya se estaba haciendo de noche, yo por dentro tratando de convencerme del mantra barato que me había vendido viniendo de camino aquí cuando me resigne que perdí la tarjeta. “si no puedes controlar algo para que preocuparte por eso”. Así lo vi y lo canalicé, con ir al banco era suficiente.
Pero en este punto mientras esperaba, algún milagro. Revisaba los requisitos para el duplicado de la licencia y necesitaba el duplicado de mi carnet migratorio. Reverendo problema este, podía quedarme hasta Año Nuevo sin licencia. Tremendo vainon, cuando algo crees que esta mal siempre se puede poner peor. Me resigne, empezamos a buscar el sitio de la fiscalía donde poner la denuncia, ya casi las 8 pm. Y llegó al sitio después de haberse mudado porque hace un mes fui victima de un intento de robo y la sede donde funcionaba el sitio de las denuncias se había cambiado, la verdad que las instalaciones nuevas están muy bonitas. La atención como siempre excelente. El personal de turno nocturno de estos sitios tienen un no sé qué que en los turnos diurnos no se consiguen.
Ya completamente resignado con la fase inicial de un largo trámite completado y pues a dormir indocumentado. Después de tantos años por aquí, es un sentimiento bien extraño revivirlo. Porque uno estos problemas ya los tiene como superados, hasta que te das cuenta el vainero que tienes que hacer (fuera del dinero que debes gastar).

Reflexione mucho, acerca de la realidad de un simple problema y la forma en que se mira, la tía le pidió a su santo encontrador al igual que mi mamá le pide a su anima de taguapire. Yo jamás he creído en esas vainas. pase mi noche muy intranquilo como pa ponerle al pastel de mi insomnio un poco más de crema.
7:00 am en punto, y suena el teléfono de la casa, que es el teléfono que usamos de la oficina, y pues al otro lado, —Buenos días con el señor Ángel Silva—. Si si él le habla, no me diga que es por la cartera?—
Si amigo, ayer me la conseguí en el centro comercial Albrook, montándome en mi carro cuando retrocedí alumbre al frente y vi una cartera y era su cartera. Definitivo mi cartera no tiene perdedero, la di las gracias le pregunté donde nos veíamos. Me dijo que estaba en su trabajo de 6 am a 4 pm, que pasara cuando quisiera. Mi alegria fue enorme, todavía a esta hora no puedo creer tanta buena suerte junta, en menos de una hora ya estaba en el sitio. El señor pues un trabajador de la cervecería baru muy amablemente le di un estímulo por el favor y le dije que sus aires acondicionados me llamara para limpiarlos sin costo alguno. Quedamos en concretar el día. Todavía queda gente muy buena en el mundo, yo me he encontrado a un par que me devuelven las veces que yo he hecho favores de este tipo. Yo no soy creyente de nada, pero hay una energía que hace a veces sentirte bien con esa energía suprema que debe tener algo que ver en las vainas que vivimos. Había conseguido la cartera, me había ganado un nuevo cliente. Y me había ahorrado un problemita de fin de año.
Siempre hay que aprender las lecciones, la mía pues la adrenalina de verme sin esa vaina en mis bolsillos, me hizo correr al sitio de donde había salido. Mi cartera se había caído al bajarme de la camioneta en el sitio que fui a buscar a Belinda, fue donde el señor la consiguió. Resulta que cuando me monte acomode la tarjeta con la que había pagado y la acomode entre mis piernas y el asiento (costumbre que tengo, porque cuando me identifico en la entrada de los edificios lo hago mil veces al año por lo menos. Esta vez como no andaba en mi modo autómata al bajarme se cayó completa sin pegar de nada y cayó debajo de el carro que estaba al lado, no me dio por revisar allí, inmediato me fui donde asumí que se había caído. Si no me hubiese bloqueado y hubiese empezado la búsqueda en el sitio donde empezó la desgracia me hubiese ahorrado un muy mal final de día.
Pero gracias al guionista todo salió muy bien.

Consejos para que siempre le devuelvan su cartera: a mi me ha funcionado dos veces en unos años aquí.
El primero, nunca cargue ni un dólar dentro de la cartera. El que vive en venezuela y sale de venezuela sabe que eso es una ley, nadie carga Plata dentro de su cartera, eso es dar papaya. Lo segundo, es marqué su cartera, si en la tienda donde la venden no se lo hacen un artesano le hará el trabajo. Gaste lo que eso cueste, eso hace que la cartera sirva mucho menos a quien se la consiguió. Adicional al hecho de que si no carga ni un billete el dilema de devolverla es más sencillo para quien se la encuentra (si es gente buena) solo funcionan estos consejos si es gente buena. El tercer consejo, es por si la cartera se la consigue gente buena o mala, siempre tenga algún documento donde tengas tus números para contactar. En mi caso el carnet de la empresa tiene números y correos directos, conseguirme siempre es fácil.
No voy a negar la inmensa cantidad de buena suerte que he tenido, pero esos consejos me ayudaron bastante. Ya la cartera se había perdido una vez y apareció a la semana, esa vez demoró un poco más por el dilema moral de quien se la había conseguido y la cartera tenía dentro un billete de 100$. Le costó mucho no gastarse ese dinero, y gracias a que le habían pagado una Plata decidió devolverme la cartera. Esa es otra experiencia buena que viví. Esa vez me costó 100$ el noble gesto del muchacho, le entregue el billete que estaba dentro.
Así que pues bien, como me dice Belinda. Que no dejo la chola en cualquier parte olvidada porque la llevo pegada. Pero si a veces soy por demás descuidado y gracias a la suerte o a los Santos de la tía o mi mamá, me he salvado.
De nuevo Gracias, al salvador del día y de esta navidad. Tremendo regalo me ha dado el Niño Jesus.