Estos días en que tome el valor de enfrentarme a ese masoquista acto de marcarse la piel con un tatuaje que duele mucho justificando lo que va a durar. Tratando de darle aún una identidad a los tatuajes, porque dicen que de ese vicio después de unos cuantos ya te los haces y dejan de tener un significado. Quería hacerle honores a un humano que me cae muy bien. Es un muchachito que se me está haciendo gente grande ya, y antes que se me olvide que alguna vez fui ese tío por el que se peleaba con quien fuese, que en mis tiempos de tomar la decisión de venirme lejos lo consideré tanto por él. Que me obligaba casi a viajar semanal al Tocuyo con todo mi combo pa visitarlo. Ese personaje que es mi autista ligero como le digo, diagnosticado con un asperger del más funcional posible. Me fui hacerle un tatuaje a mi brazo que lo represente a él. Sobre todo.
Hay momentos en la vida que determinan un recuerdo que no se borra. Esta historia aunque suene inverosímil como para justificar una marca permanente tiene mucho sentido, ya Alonso y yo no hablamos tanto. Sus mensajes se limitan a un “te quiero tío”. Pero ya no hay esas historias fantásticas que nos decía. Una de ella tiene que ver con unos aviones de papel, en mis recuerdos hace unos cuantos años atrás el me ofrecía aviones de papel para irme a visitarlo, su inocencia al Máximo no le permitía entender que ni un millón de aviones de esos pueden ayudarle a volar a su pesado tío. Y aunque la sombra de ese avioncito de papel es un avión de esos grandes que si llevan gente, quiero decirte que así es esto, a veces hay vuelos que lo cambian todo. Te reconfiguran por dentro, te analizan el alma y duren lo q duren 3 segundos como lo hace uno de papel o de esos que le dan la vuelta al mundo, casi todos los aviones están allí es pa eso; poder conectarnos. Gracias por ese cariño bonito sobrino de mi alma. De pronto tus anécdotas ya no las recuerdas tanto, pero tú tío no se olvida jamás de su sobrino varón preferido.
Te quiero mucho, y que lo que sea que da bendiciones te llene de muchas. Un abrazo.
Por siempre tuyo, tu tío Ángel.










