Puede que lo haga buscando una nube y ver si me arruine el día con una de esas lluvias torrenciales de Panamá, pero en realidad veo las nubes a ver si veo alguna señal de que estás bien. Que vuelas sabroso y que esa estela que se hace detrás de esos aviones eres tú agarrando colita, a veces consigo ver algún arcoíris que sella nuestra paz, esa que hemos conseguido sabiendo que por ti hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para que tus decisiones fuesen las correctas. Pero la mejor forma de ver al cielo es escuchando a todo volumen a Tonny Bennett cantando Over the Rainbown. Porque sé mi querido hermano que aunque mis ojos se empañan cuando escucho esas canciones tú estás disfrutando alguna buena cerveza al final de alguno de esos arcoíris.
A veces veo al cielo y te imagino aprendiendo a ver la vida en la eternidad porque tanto que te falto por vivir aquí debe tener una especie de manual de cómo funciona la eternidad, hermano si no nos volvemos a encontrar y quienes terminen por recordarnos deben saber que existieron dos hermanos que se quisieron demasiado. Y que aunque la muerte se volvió una cortina que separa, el amor por quienes te recordamos bonito sigue intacto, hoy miro al cielo por ti.



































