Muchísimas veces cuando un ser querido no está, los recuerdos se magnifican, y aunque desaparecen casi todos los recuerdos grises y los bueno y bonitos recuerdos florecen no se pueden dejar pasar pequeñas historias compartidas: un día de esos tantos en donde por horas estábamos juntos trabajando, Antonio me dice Ángel te voy a mostrar una vaina que te va a cambiar la forma de ver a la gente que está allí afuera hablando. Y se puso hacer pequeñas conversaciones superpuestas de la gente q veíamos a nuestro al rededor, y decía unas pendejeras que yo me impresionaba. Hay talentos ocultos, y Antonio tenía el de la imaginación muy muy bien desarrollado. Como sabías sacar sonrisas por más arrecheras que entregabas siempre.
Quisiera tener más, pero juntos no llegamos a 100 fotos. Increíble de tanto andar en mil caminos como hermanos y no tener más recuerdos, claro como siempre estábamos solos quien carajo nos iba a tomar la foto, eso era muy 1 de cada 10 como siempre decíamos. Tremendo tesoro en mis memorias, ver que siempre estuviste tan feliz. Un abrazo que llegue a la eternidad mi adorado hermanito.
































