Como arenas del tiempo que se arrastran al fondo de cristales curvados. Como sombras distantes que proyectan al suelo los ocasos puntuales. Como mil maravillas que han grabado mis ojos ante lo vivido. Así llega el momento de pactar con las canas que me van extinguiendo. Entregándome un pase de el viaje programado por el guionista de todos. Las verdades ausentes, de palabras mal dichas que no hicieron efecto. Ha llegado ese instante de frenar lo que fue por mil intentos. Porque la vida es ahora, es presente temprano de quien se sueña eterno. Y trasciende a la nada, de una vida vacía que se llena viviendo. Muchas veces la historia, cruzada por otros para ahorrarnos el cuento, de qué hay cosas muy malas que nos quiebran por dentro. Y llegarán con soltura hasta hacernos más viejos. sin perder los temores de que sobran razones para estar más tranquilos porque vamos cayendo. Y quien cae a la nada si piensa en espinas mientras va de barriga contra un choque tremendo. mejor piense en las nubes que acaricien el alma Cuando te empuja el viento. Sean espinas o nubes aceptar lo que sea es un contrato siniestro. ver, que el problema no importa si se lleva el acepto, al lidiar con la hora que puntual llegará cuando se acaba el tiempo. Habrá válido la pena? Sin duda alguna que si. Somos dueños del viento, de ese que te dio en la cara cuando viviste tus cuentos. Esos cuentos…