Los días han ido pasando, la universalidad de nuestros destinos ha establecido que no se detiene el tiempo, seguimos aquí con corazones partidos en fechas que recuerdan y duelen, las emociones de perder una parte de ti te condenan a entender de a poco que avanzar sin un pedazo es demasiado pesado.
Mantenerse ocupados es el secreto, y cómo he asegurado en varias ocaciones esta fecha era muy importante, Antonio era un Antonio orgulloso de su nombre, el cocuy formó una identidad muy buena en él. Le encantaba de verdad disfrutar el día de su santo. En serio, quien lo conoció sabía que era como un azogue interno que no controlaba.
Es difícil tratar de entender como se puede extrañar los dolores de cabeza de donde iba amanecer mañana, desde muchachito tocaba darle cacería y salir a buscarlo para ver si estaba bien.

Los años que Antonio no viajaba para estar allá esos días eran un pesar, viviendo en Valencia alguna vaina inventaba, alguna pelea salía y se escapaba y aunque en Panamá la tuvo más difícil. Y aunque aquí podía celebrarlo porque por estos lados ese santo se celebra en un pueblo que queda muy lejos, seguro esa fue la parte que siempre considero y no fue, es un sitio que se llama puerto armuelles. Tremenda fiesta esa, ese quedó con ganas de ir alguna vez. Me tocará a mi aunque no creo en esas vainas darle ese gusto.

Magdri podía vigilarlo par de horas, pero sabíamos que a la mitad de esa botella ya Antonio estaría escabullido de su vigilancia. La fe de que siempre volvía era una vaina tan increíble que decíamos que Antonio había nacido con la mayor suerte del mundo. Si botaba su cartera la encontraba, si perdía el teléfono aparecía, y de alguna forma siempre llegaba a casa sano, una sopa y a dormir. Que vaina antonito.

Nos hemos dado la tarea de a veces tratar de olvidarnos que ese vicio tan arrecho es aceptado tan abiertamente y el que padecía alguna dependencia al alcohol gozaba de ciertos días al año donde beber era la norma permitida. Muchas veces pienso que somos tan inocentes algunas veces que los problemas de otros sentimos que son ajenos a nosotros, allí está una consecuencia por una mala decisión hizo que seamos los que lo sobrevivimos los que nos quedamos con este enredo emocional, este despecho condenado que se arrastrará por siempre.
Una noche triste, pa los que perdimos un Antonio, aseguran que el nombre hace a la gente. Y las características de ese muchacho eran tal cual las describe la personalidad de quien se llama así. “antonio” hoy te quiero más que nunca, hoy eres mas mi hermano que hace un año, hoy eres esas lagrimas que queman garganta, hoy eres un recuerdo tan bonito. Que sin ser creyente de nada me refugio en el consuelo de que tu caída fue frente a ese santo que cargaste un día como hoy, y que estoy seguro te ayudo entre el dolor a conseguir la serenidad en tú último aliento. Que tu santo te haya cargado ha transitar el camino que nos toca a todos recorrer.
Recordarte en la eternidad será el refugio seguro en el que todos te imaginamos, hoy un trago por ti y una luz que alumbre tu descanso.












