Buen número pa la lotería, como asegurarían mis amigos apostadores.
Definitivo que hay momentos simbólicos por más antipáticos que seamos contra las cotidianidades, hay momentos que representan bastante, debo enumerar este año con muchísimas cosas buenas y aunque la única cosa mala dentro de mis emociones represento un cambio significativo que le dio un matiz distinto a mi forma de ver este enredo de estar vivos.
Morir es solo la recompensa natural a este embrolló en que estamos, debatirnos con el tiempo hasta ese momento es cuestión de muchísima suerte y muchísima actitud porque pa que preocuparnos por lo que no controlamos y que irremediablemente está escrito.
Mi duelo, pues aunque es bastante oscuro por dentro aún no puedo dejar de pintar paredes de colores en mi casa que no dan espacio para tonos grises: tengo una princesita que adora el rosa, un príncipe lleno de vida y video juegos con ideas diarias de cómo hacerme la vida más sencilla, una princesa más princesa aún con 18 años que ahora que empezó a salir sola yo empecé a preocuparme con ese sentimiento que ya viví una vez, una esposa bonita que por más que apriete el sol siempre me entrega la frescura de su tranquilidad, un perro faldero que me ama como jamás me podrá querer ningún humano, un papá vivo que ahora me extraña una mamá viva que me volvió su hijo papá, una hermana fabulosa que me llena de motivos pa preocuparme y ocuparme de la manera más bonita, su familia es mi círculo de poder, una lista de amigos que no crece pero que perdura en el tiempo.
Que más puedo enumerar que haga sentir afortunado o más agradecido? El éxito material? Eso se lo hemos dejado al presente y ahora vivimos con menos limitaciones, vivir el ahora sin ser irresponsables es mágico y gratificante. Porque aunque sin cuentas qué pagar y trabajar solo para algún quizás tiene una recompensa que poco a poco vamos descubriendo. Cambiamos el no podemos por el cómo le hacemos? Hoy puedo asegurar de manera bien humilde que aprendí la lección de la verdadera riqueza. Lo que nos hace gente valiosa por dentro es todo eso que enumere antes, tenerlo todo en el corazón nos hace necesitar de muy poco pa ser felices y aprender a ser felices sin un pedazo importante que ya no brilla en el pecho es una tarea que a veces angustia y con la que se disimula el día a día.
Hoy solo deseo de cumpleaños una cosa, pegarle a la lotería en algún sueño y que todos esos millones me dejen cambiarlos por un minuto contigo en un paraiso perfecto donde seas el protagonista de un abrazo, ese que nos hizo falta. Porque mañana tendré todas las felicitaciones que me hagan feliz, todas, menos una. Y aunque sería infantil no valorar las que me quedan y más infantil aún pedir imposibles bobos. Solo pido de regalo soñarte bonito hermanito mío.
Hoy abrí la última caja de la mudanza, la realidad más dura de todas es la de hacer las cosas del día a día donde eras mi cómplice y todo era más sencillo, ya 15 días en este peo y recogiendo las últimas cosas me doy cuenta lo distinta que es esta vida mía ahora “que vivo la vida”. Antes era un esclavo de mis días, una amargura eterna que no llenaba con nada y bastó conocer la muerte de cerca pa entender tantas vainas. Agradecerte por eso es tan estúpidamente incorrecto, porque hoy en vez de pensar en lo bonito de todo vengo cargado de una emoción que es mágica y que no se cura, porque sin ti hoy te siento mas conmigo que antes, y sin poder culpar a nadie, ni al guionista ni al destino ni a nada.
Porque la naturaleza de ser racionales nos aplasta por dentro cuando entendemos que el apego es de gente que no logra liberar su espíritu o como se le llame a esa cosa que está dentro de la cabeza que te conecta con el corazón o el páncreas yo que se.
Así que feliz cumpleaños número 41 pa mi. Por par de meses te llevaba 10 años exactos en nuestras edades, y todo lo que pudiste haber vivido en estos 10 años. 41 años es ya gente adulta de verdad de pronto y hubieses madurado en esta década que te aventajo, ya empezamos a tomar vainitas pa la salud. Voy a ocuparme por vivir y por alargar nuestro encuentro lo más que pueda se que donde nos toque vernos vamos a estar igualitos al momento en que tú te fuiste. Porque bien aburrida seria esa historia de vernos yo bien viejo y tú cómo el propio muñeco.
Te amo hermanito, que mis años por cumplir encuentren el equilibro entre la suma de lo que queda y la resta de lo que falta. Entender eso me hará valorar cada día más, como si fuese el último. Algún dia será y la ventaja de la muerte es esa solo toca vivirla una vez, mientras esa fulana se aparece seguimos viviendo al hakuna matata que es bastante.
Hasta la eternidad mi hijo ausente,
Mientras tanto celebró mi vida.